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L a P e d r @ d a

"Salve, César, los que van a morir te saludan"

"Salve, César, los que van a morir te saludan"

Discurso íntegro de Fidel Castro en la marcha contra medidas de Bush

Proclama de un adversario al gobierno de Estados Unidos

Señor George W. Bush: el millón de cubanos que nos reunimos hoy para marchar frente a su Oficina de Intereses, es sólo una pequeña parte de todo un pueblo valiente y heroico que quisiera estar aquí junto a nosotros si físicamente fuese posible.

No se reúne en gesto hostil contra el pueblo de Estados Unidos, cuyas raíces éticas, originarias de la época cuando emigraron a este hemisferio los primeros peregrinos, conocemos bien. No deseamos tampoco molestar a los funcionarios, empleados y guardianes de esa instalación que, en el cumplimiento de sus misiones, gozan de toda la seguridad y garantías que un pueblo culto y civilizado como el nuestro es capaz de ofrecer. Es un acto de indignada protesta y una denuncia contra las brutales, despiadadas y crueles medidas que su gobierno acaba de adoptar contra nuestro país.

De antemano conocemos lo que usted piensa o pretende hacer creer de los que por aquí marcharán. En su opinión se trata de masas oprimidas y ansiosas de libertad lanzadas a la calle por el gobierno de Cuba. Ignora por completo que al pueblo digno y altivo que ha resistido 45 años la hostilidad, el bloqueo y las agresiones de la potencia más poderosa de la Tierra, ninguna fuerza del mundo podría arrastrarlo como un rebaño, atado cada uno de ellos con una cuerda en el cuello.

Un estadista, o alguien con la pretensión de serlo, debiera saber que las ideas justas y realmente humanas a lo largo de la historia han demostrado ser mucho más poderosas que la fuerza; de ésta van quedando polvorosas y despreciables ruinas; de aquellas, rasgos luminosos que nadie podrá apagar. A cada época le han correspondido las suyas, tanto buenas como malas, y todas se han ido acumulando. Pero a esta etapa que vivimos, en un mundo bárbaro, incivilizado y globalizado, le han correspondido las peores y más tenebrosas e inciertas.

No existe en el mundo que usted quiere hoy imponer la menor noción de ética, credibilidad, normas de justicia, sentimientos humanitarios ni los más elementales principios de solidaridad y generosidad.

Todo lo que se escribe sobre derechos humanos en su mundo, y en el de sus aliados que comparten el saqueo del planeta, es una colosal mentira. Miles de millones de seres humanos viven con hambre, sin alimentos suficientes, medicinas, ropa, zapatos, viviendas, en condiciones infrahumanas, sin los más mínimos conocimientos y suficiente información para comprender su tragedia y la del mundo en que viven.

A usted seguramente nadie le ha informado cuántas decenas de millones de niños, adolescentes, jóvenes, madres, personas de mediana o mayor edad que podrían salvarse, mueren cada año en este "idílico edén de sueños" que es la Tierra, ni a qué ritmo se destruyen las condiciones naturales de vida y se está despilfarrando en un siglo y medio, con terribles efectos nocivos, los hidrocarburos que el planeta tardó 300 millones de años en crear.

A usted le bastaría pedir a sus ayudantes los datos precisos de las decenas de miles de armas nucleares, químicas, biológicas, aviones de bombardeo, mísiles de certera puntería, gran alcance y precisión, acorazados, portaaviones con que cuentan sus arsenales, armas convencionales y no convencionales suficientes para poner fin a la vida en el planeta.

Ni usted ni nadie podría conciliar el sueño nunca. Tampoco sus aliados, que tratan de emular el desarrollo de sus arsenales. Si se toma en cuenta el bajo coeficiente de responsabilidad, el talento político, los desequilibrios entre sus respectivos estados y el poquísimo ánimo de reflexionar, entre protocolos, reuniones y asesores, los que tienen en sus manos el destino de la humanidad, pocas son las esperanzas que puedan albergar cuando contemplan, entre perplejos e indiferentes, este manicomio real en que se ha convertido la política mundial.

El objetivo de estas líneas no es ofenderlo ni insultarlo; pero como usted se ha propuesto intimidar, atemorizar a este país, y finalmente destruir su sistema económico-social y su independencia, y de ser necesario su propia existencia física, considero un deber elemental recordarle algunas verdades.

Usted no tiene moral ni derecho alguno a hablar de libertad, democracia y derechos humanos, cuando ostenta el poder suficiente para destruir la humanidad y con él intenta imponer una tiranía mundial, ignorando y destruyendo la Organización de Naciones Unidas, violando los derechos de cualquier país, llevando a cabo guerras de conquista para apoderarse de los mercados y los recursos del mundo, imponiendo sistemas políticos y sociales decadentes y anacrónicos que conducen a la especie humana al abismo.

Usted, por otras razones, no puede mencionar la palabra democracia: porque, entre ellas, su ascenso a la Presidencia de Estados Unidos todo el mundo sabe que fue fraudulento. No puede hablar de libertad, porque no concibe otro mundo que el regido bajo el imperio del terror de las mortíferas armas que sus manos inexpertas pueden lanzar sobre la humanidad.

No puede hablar de medio ambiente porque ignora por completo que la especie humana corre el riesgo de desaparecer.

Usted acusa de tiranía al sistema económico y político que ha conducido al pueblo de Cuba a los más altos niveles de alfabetización, conocimientos y cultura, entre los países más desarrollados del mundo; que ha reducido la mortalidad infantil a un índice menor que el de Estados Unidos, y cuya población recibe gratuitamente todos los servicios de salud, educación y otros de gran trascendencia social y humana.

Suena hueco y risible escucharlo a usted hablar de derechos humanos en Cuba. Este es, señor Bush, uno de los pocos países de este hemisferio donde jamás en 45 años hubo una sola tortura, un solo escuadrón de la muerte, una sola ejecución extrajudicial, ni un solo gobernante que se haya hecho millonario en el ejercicio del poder.

Usted carece de autoridad moral para hablar de Cuba, un país digno que ha resistido 45 años de brutal bloqueo, guerra económica y ataques terroristas que han costado miles de vidas y decenas de miles de millones de dólares en pérdidas económicas.

Usted agrede a Cuba por razones políticas mezquinas, en busca del apoyo electoral de un grupo decreciente de renegados y mercenarios, sin ética ni principio alguno. Usted no tiene moral para hablar de terrorismo, porque lo rodean un grupo de asesinos que mediante actos de ese tipo han causado la muerte de miles de cubanos.

Usted no disimula su desprecio por la vida humana, porque no ha vacilado en ordenar la muerte extrajudicial de un número desconocido y secreto de personas en el mundo.

Usted no tiene derecho alguno, que no sea el de la fuerza bruta, a intervenir en los asuntos de Cuba y proclamar a su antojo el tránsito de un sistema a otro, y adoptar medidas para llevarlo a cabo.

Este pueblo puede ser exterminado -bien vale la pena que lo sepa-, barrido de la faz de la Tierra, pero no sojuzgado ni sometido de nuevo a la condición humillante de neocolonia de Estados Unidos.

Cuba lucha por la vida en el mundo; usted lucha por la muerte. Mientras usted mata a incontables personas con sus ataques indiscriminados preventivos y sorpresivos, Cuba salva cientos de miles de vida de niños, madres, enfermos y ancianos en el mundo.

Usted lo único que conoce sobre Cuba son las mentiras que emanan de las bocas voraces de la mafia corrompida e insaciable de antiguos batistianos y sus descendientes, expertos en fraudes electorales y capaces de elegir Presidente en Estados Unidos a alguien que no obtuvo los votos suficientes para alcanzar la victoria.

Los seres humanos no conocen ni pueden conocer libertad en un régimen de desigualdad como el que usted representa. Ninguno nace igual en Estados Unidos. En los guetos de personas de origen africano y latino, y en las reservas de indios que poblaron esa tierra y fueron exterminados, no existe otra igualdad que la de ser pobres y excluidos.

Nuestro pueblo, educado en la solidaridad y el internacionalismo, no odia al pueblo norteamericano ni desea ver morir a jóvenes soldados de su país, blancos, negros, indios, mestizos, latinoamericanos muchas veces, a quienes desempleo los arrastró a enrolarse en unidades militares para ser enviados a cualquier rincón del mundo en ataques traicioneros y preventivos o en guerras de conquista.

Las increíbles torturas aplicadas a los prisioneros en Iraq han dejado estupefacto al mundo.

No pretendo ofenderlo con estas líneas -ya lo dije. Sólo aspiro a que en cualquier instante de ocio algún ayudante suyo ponga delante de usted estas verdades, aunque realmente no sean en absoluto de su agrado.

Puesto que usted ha decidido que nuestra suerte está echada, tengo el placer de despedirme como los gladiadores romanos que iban a combatir en el circo: Salve, César, los que van a morir te saludan.

Sólo lamento que no podría siquiera verle la cara, porque en ese caso usted estaría a miles de kilómetros de distancia, y yo estaré en la primera línea para morir combatiendo en defensa de mi patria.

En nombre del pueblo de Cuba,

Fidel Castro Ruz

Chomsky fustiga política fascista de Bush hacia Cuba

Chomsky fustiga política fascista de Bush hacia Cuba

AIN
2004-05-13


La Habana, 12 may (AIN) El destacado lingüista y politólogo norteamericano Noam Chomsky fustigó hoy las más recientes medidas fascistas del gobierno del presidente George W. Bush contra Cuba.

En declaraciones, vía telefónica, para el popular espacio de la Mesa Redonda Informativa, Chomsky califico las medidas anticubanas de la Administración republicana de extremas en su fanatismo, las cuales han dado lugar a protestas en el especto social y político de su país.

Destacó que la comunidad académica estadounidense ha expresado enérgicamente su desacuerdo con las prohibiciones que le impide visitar la nación antillana.

Son completamente inaceptables las barreras que se han impuesto a los viajes, dijo Chomsky.

Puntualizó que las protestas contra este paso hostil llegaron a algunos sectores de la extrema derecha norteamericana en el Congreso de aquel país, que ha condenado duramente las nuevas restricciones Explicó que esos congresistas se caracterizan por su anticubanismo, pero realmente están enfurecidos con esta interferencia en los derechos más elementales de los ciudadanos estadounidenses, acotó.

Consideró escandaloso que la Oficina de Control de Activos en el Extranjero tenga solo cuatro personas para perseguir las transacciones financieras de Al Queida y del derrocado presidente Sadam Hussein, mientras triplique el personal para acosar a Cuba.

En su opinión las medidas del Presidente Bush tienen un tinte electoral y las consideró un esfuerzo desesperado del gobierno republicano para movilizar a sus recalcitrantes partidarios de la extrema derecha cubana.

Señaló que parte de esa comunidad de cubanoamericanos también se siente ofendida con el más reciente acto hostil de Washington contra La Habana, al dificultar las relaciones con sus familiares en la Isla.

Cuba no descarta una posible agresión militar por parte de EE.UU.

La embajadora de Cuba en España, Isabel Allende, denuncia la agresión de EE.UU hacia su país

José Daniel Fierro
Rebelión


La embajadora de Cuba en España, Isabel Allende, presentó ante la prensa los aspectos que el gobierno de La Habana quiere denuciar ante la opinión pública internacional. Allende consideró que las medidas anunciadas por el gobierno de Estados Unidos para tratar de estrangular la Revolución cubana no son más que "una escalada de la agresión de Estados Unidos contra Cuba, una escalada cruel y violatoria de los derechos humanos, tanto de los cubanos que viven en Cuba como de los cubanos que residen en los EE.UU". Las medidas anunciadas por Washington constituyen un ataque a los vínculos familiares, tomando para ello a los emigrantes cubanos como rehenes en este nuevo acto de violencia.

La embajadora enumeró algunas de las medidas anunciadas por la Casa Blanca como la restricción de viajar a Cuba por parte de ciudadanos o residentes en EE.UU., o las restricciones de ayuda económica a los familiares en Cuba. "Pero lo que es más grave es que se vuelve a retomar el tema del castigo a los posibles inversionistas en Cuba. Se vuelve a retomar el tema de la ley Helms-Burton", pudiédose llegar a castigar a empresas o filiales, de cualquier país del mundo, sólo por el hecho de que realicen inversiones en la isla.

Igualmente, los Estados Unidos van a realizar una campaña internacional de desprestigio hacia Cuba para tratar de acabar con las inversiones extranjeras, la afluencia de turismo o la ayuda o colaboración de terceros países. Y tratar de sumar a otros estados en esta agresión. Para ello la Casa Blanca difunde calumnias sobre Cuba, diciendo por ejemplo que hace un trabajo de desestabilización en América Latina, que está llevando a cabo un programa de armas biológicas o cuantas mentiras puedan ser útiles para su pérfido objetivo.

La embajadora tildó de "política de obcecación fascista que puede conducir a cualquier cosa", esta nueva vuelta de tuerca estadounidense y advirtió que el pueblo cubano demostrará fehacientemente su oposición a esta guerra económica. "No hay otra palabra -señaló- que identifique la escalada criminal de la agresión contra un pueblo al que tienen bloqueado económicamente desde hace más de 40 años sin que lo hayan podido doblegar".

El gobierno cubano ya ha anunciado que responderá aplicando algunas medidas para tratar de limitar los efectos del programa estadounidense, como son la suspensión de las ventas de productos que se venían realizando en divisas, el aumento de los precios de los carburantes, la priorización en la agricultura hacia la exportación y la disminución de los gastos e insumos importados. Al tiempo, el ejecutivo anunció que los programas de salud pública y educacionales, entre otros, no sufrirán variaciones. También afirmó que la tasa de desempleo se mantendría por debajo del 2,5% de la población activa, como está en la actualidad.

A preguntas de la prensa, Isabel Allende afirmó no descartar la posibilidad de una intervención militar contra Cuba por parte de los Estados Unidos. Y recordó que desde 1961, Cuba ha sido objeto de agresiones por parte de "mercenarios a sueldo de EE.UU. y grupos terrorristas radicados en Miami", y que han provocado más muertos que los fallecidos en las torres gemelas el 11 de septiembre. Cualquier gobierno que respete el derecho internacional debería oponerse rotundamente a este proceder, pues lo que se pretende hacer esta completamente en contra a todas las normas de la comunidad internacional.

Para Allende el anuncio de estas medidas va más allá de un simple guiño electoral a la extrema derecha de Miami, pues de hecho muchos residentes cubanos en aquel territorio se verán gravemente efectados. Es una política calculada y criminal para intentar acabar con la Revolución cubana.

El pacto de Bush con la mafia

Ángel Guerra Cabrera
2004-05-13


El recrudecimiento del bloqueo a Cuba desnuda el odio sin límites que profesa hacia su pueblo el grupo gobernante en Washington. Sería ingenuo reducir el alcance de esta acción a motivaciones electorales de coyuntura, aunque también estén presentes. No es tanto ganar el voto cubano de Florida -como suele afirmarse- lo que está sobre el tapete, sino un asunto aún más oscuro y de mucho mayor alcance.

Con las nuevas medidas anticubanas lo que ha hecho Bush II es confirmar públicamente un pacto previamente establecido con la mafia contrarrevolucionaria de Miami. Esta le proporciona en lo inmediato la garantía de alzarse de nuevo fraudulentamente con los 24 votos electorales del estado sureño. A cambio, la Casa Blanca se compromete al derrocamiento por la fuerza del sistema socialista en Cuba.

El plan estadunidense no pudo tomar por sorpresa a nadie bien informado e intencionado, porque hace un año se anunció con bombo y platillo que sería dado a conocer en los primeros días de mayo de 2004 y sus detalles fueron filtrados a los medios en las semanas recientes.

Estaba muy claro que parte del plan era la resolución contra Cuba en Ginebra. Si no fuera suficiente la conocida politización de ese foro por Estados Unidos y sus aliados, así lo evidenciaron las insólitas presiones que ejerció en esta ocasión sobre varios países integrantes de la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la ONU. No es un secreto que Bush llamó por teléfono a varios jefes de Estado para conseguir su respaldo.

Por su parte, La Habana advirtió con antelación a las cancillerías de los países miembros de la CDH sobre lo que buscaba Washington en Ginebra y los recientes acontecimientos lo confirman. Paradójicamente, invocando la vigilancia sobre los derechos humanos en Cuba, la resolución creó el marco propagandístico y legal con que acometer su más generalizada y sistemática transgresión, tanto contra los cubanos residentes en la isla como en Estados Unidos. ¿Qué, si no, es reducir drásticamente los viajes, los destinatarios de las remesas familiares y el intercambio humano y académico entre los dos países? ¿Qué, si no, el efecto de estas medidas sobre la economía de Cuba? Es contrastante que el gobierno acusado de violar los derechos humanos haya adoptado una ostensible flexibilidad para facilitar los encuentros familiares entre cubanos de las dos orillas y la relación de los habitantes de la isla con los estadunidenses.

Pese a su crueldad, lo más grave no son las medidas de asfixia económica anunciadas, sino el pensamiento fascista en que se sustentan. Este transita de principio a fin en el informe de la pomposamente llamada Comisión de Asistencia para una Cuba Libre, que intenta reverdecer la bicentenaria teoría de la fruta madura. En pocas palabras, anexionar a Cuba y privar a su pueblo de voz en la decisión de su destino.

La diferencia es que éstos son otros tiempos. Ni Cuba es ya el protectorado yanqui establecido por la intervención militar de 1898 ni ahora puede nadie soñar impunemente con imponerle otra enmienda Platt. Tampoco el mundo es el mismo. Somalia, Líbano, Afganistán e Irak demuestran que Estados Unidos puede hoy intervenir en países y hasta ocuparlos, pero no permanecer en ellos sin pagar un precio insostenible. Nunca, tal vez con la excepción del momento de su derrota en Vietnam, la credibilidad del imperio yanqui había caído tan bajo como en nuestros días.

En su propia población la popularidad lograda por Bush usando el terror y el miedo va de capa caída y ya la mayoría opina que no valió la pena lanzar la agresión contra Irak. El modelo económico que iba a imperar para siempre después de la caída del Muro de Berlín está totalmente desacreditado y sus defensores en el tercer mundo se reducen a una capilla de cipayos ajenos a los intereses y sentimientos de sus pueblos.

A ello se debe la importancia extrema que concede el imperio a destruir la sociedad que ha demostrado la posibilidad de rebelársele. Porque ella ha logrado incomparables avances sociales y políticos aun en las condiciones de guerra económica y subversión sistemáticas que le han sido impuestas, y que se agravan con la nueva arremetida, preludio de una agresión directa de Estados Unidos a la isla. Los hechos se encargarán de demostrar el gravísimo error de subestimar al pueblo cubano y a la solidaridad internacional que despierta.

ESPECIAL SOBRE CUBA (III):

ESPECIAL SOBRE CUBA (III):

La Pedrada.
Adel Pereira González

"A los cubanos y amigos de Cuba ante las nuevas medidas lanzadas por EEUU contra Cuba".


No hace mucho, también por medio de una “Carta urgente a los cubanos emigrados de otro cubano residente fuera de Cuba”, me dirigía a los compatriotas en un esfuerzo por llamar la atención sobre el beneficio que significaría para nuestro pueblo el no dejarnos usar como pretexto a una política genocida contra la nación a la cual pertenecemos por naturaleza. En ella decía entre otras cosas “que todos los cubanos, tanto los de adentro como los de afuera, somos víctimas de una guerra que persigue el desprecio para todos los cubanos.” Criterio que aún estoy obligado a mantener mientras la realidad no me demuestre lo contrario.

Las últimas medidas del gobierno estadounidense lanzadas contra Cuba, en un enfermizo intento que dura ya 45 años, dejan claramente de manifiesto hasta que punto los cubanos emigrados, junto a nuestros hermanos residentes en la isla, no dejamos de ser agredidos por política semejante. Como decimos en Cuba, ya más claro ni el agua.

Toda una serie de preguntas, que por desgracia ya vienen siendo habituales, afloran nuevamente: ¿Por qué y con qué derecho se nos condiciona la relación con nuestro país y con nuestras familias en Cuba de esta forma?; ¿por qué tiene nuestra gente que aceptar o creerse que estas “nuevas medidas” dictadas por EEUU son la puerta a la solución de nuestros problemas?, (lo cual es de un cinismo tangiblemente distintivo de la Casa Blanca), y además, ¿por qué tenemos que aceptarlas nosotros?, ¿bajo qué principio moral y ético, bajo qué precepto humanista?, ¿bajo el de “libertad”?. Por otro lado, ¿cómo es posible que un grupúsculo de “cubano-americanos” que dicen querer la “libertad” para nuestra gente: sugiera, promueva, financie y apoye ataques que atentan directamente contra la libertad misma y el derecho a la autodeterminación de nuestro pueblo, que es por demás un derecho de todo país?. ¿Es el concepto que estos elementos poseen sobre libertad, soberanía, patria, independencia, cubanía, etc... el mismo que tenemos los demás cubanos emigrados y no emigrados? La respuesta es más evidente que simple.

Hagamos aquí un paréntesis y echemos un vistazo rápido a las “presuntas” medidas que nos traerán la paz y el bienestar social en Cuba:

1. Disponer de 59 millones de dólares en los próximos 2 años para financiar las acciones dirigidas a la destrucción de la Revolución. 2. Limitar los receptores de remesas de dinero y paquetes a los familiares directos de cubanos residentes en los Estados Unidos, definidos estos exclusivamente como abuelos, nietos, padres, hermanos, esposas e hijos. 3. Prohibir a los cubanos residentes en Estados Unidos el envío de remesas y paquetes a sus familiares, si estos son "funcionarios del gobierno o miembros del Partido Comunista".4. Reducir las visitas a nuestro país de cubanos residentes en Estados Unidos de un viaje anual como es hoy a un viaje cada tres años. 5. Disminuir la cantidad de dinero que puedan gastar los cubanos residentes en Estados Unidos para cubrir sus gastos durante sus visitas a Cuba de 164 dólares a 50 dólares diarios. 6. Ordenar a las autoridades norteamericanas que realicen "operaciones encubiertas" contra todo el que traiga dinero a familiares en nuestro país de cubanos radicados en Estados Unidos. 7. Continuar restringiendo el otorgamiento de licencias para viajes educacionales y el intercambio académico a ciudadanos e instituciones norteamericanas a través de regulaciones más rígidas que las actuales. 8. Realizar un estudio riguroso para que se pueda evaluar si la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton es contraria a los intereses norteamericanos o si su aplicación podría acelerar la caída de la Revolución Cubana. 9. Aplicar firmemente las sanciones contenidas en el Título IV de esa misma ley, que prohíbe el otorgamiento de visas para entrar a Estados Unidos a inversionistas extranjeros en Cuba. 10. "Neutralizar" a las compañías cubanas que se dedican a la actividad económica vinculada con el sector externo. 11. Elevar los esfuerzos para involucrar a gobiernos de terceros países en las campañas contra la Revolución cubana. 12. Apoyar las acciones en terceros países para desestimular el turismo hacia Cuba. 13. Continuar negando las visas a funcionarios cubanos que deben viajar a Estados Unidos. 14. Crear un puesto de Coordinador para la Transición en Cuba a nivel del Departamento de Estado, quien se encargaría de chequear la aplicación de todas estas medidas.

Sin lugar a dudas, por si alguien las tiene aún, las cuestiones arriba planteadas sólo pueden ser coherentes bajo la lógica de una mente xenófoba y enferma. Lo cual no es difícil de explicar.

Los conceptos de libertad, soberanía, patria, independencia y cubanía de estos sujetos, si es que son merecedores del calificativo, distan muchísimo de aquellos que tenemos quienes nacimos y vivimos en una Cuba post-Batista, por la simple razón de que quienes hoy en EEUU proyectan y planean con beneplácito “un proceso de transición hacia la ‘democracia’ en una Cuba después de Castro”, en muchos de los casos, por no decir que en todos los casos, jamás han vivido en Cuba y ni siquiera son cubanos. La mayoría son descendientes de aquellos que emigraron de Cuba a principios de la Revolución cubana, por tanto, gente que no conoce absolutamente nada de nuestra realidad, a no ser las que tienen que ver directa o indirectamente con los actos genocidas que ellos mismos han elaborado y fabricado contra Cuba, haciendo suyo el negocio que sus padres les han legado. (En el otro de los casos, estamos hablando de individuos parásitos que se alimentan con los despojos de estos millones, que por demás no son ni dos ni tres –millones digo-.) Pues bien, de ahí que les interese un bledo a esta peña lo que pueda pasar con los cubanos en Cuba y con los que estamos repartidos por todo el globo terráqueo; gesto que en mi escala de valores sólo comulga con aquella mentalidad que es guiada por una ideología nazi-fascista en su más estricto sentido. Por eso la indignación de los cubano-americanos emigrados en aquel país no se haya hecho esperar y hayan condenado las decisiones tomadas por el gobierno estadounidense. Nadie mejor que estos cubanos hermanos nuestros saben que la voz escuchada por dicho gobierno no es representativa del deseo ni del anhelo de la comunidad cubana residente en EEUU, porque además las cifras de dinero que se manejan irán a parar a bolsillos harto conocidos por ellos, y no a los suyos ni a los de sus familiares en Cuba. Razón por la cual dichas medidas pueden devenir en una suerte de efecto boomerang si los vientos soplaran a nuestro favor. Incluso quienes en Cuba se dedican al mal llamado ejercicio de “oposición” al gobierno cubano deben estar sintiendo en carne propia el aguijón del alacrán para el que han estado prestando sus cobrados servicios. A ver qué podrán decir ahora el mentado Oswaldo Payá y el camaleónico Elizardo Sánchez a la opinión pública cubana. Seguramente que estarán saltando pero no de alegría sino como grillos en la plancha de un asador tailandés, porque si algo ha dejado clarísimo el decreto que definen los puntos antes expuestos es evidenciar descaradamente quienes llevarán a su cargo la dirección de la glamorosa “transición” cubana hacia la definitiva y divina “democracia”.

Tanto las “medidas” como la creación de la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre que preside Colin Powell, nos indican un gobierno decididamente resuelto a satisfacer las ansias belicistas e injerencistas de la ultraderecha anticastrista de Miami. Es decir, de aquellos que le han servido los votos de su anterior campaña electoral, y a la que Cuba, como es elemental, no puede permanecer indiferente porque ni siquiera el propio presidente del país que Michael Moore no desea para sí, puede hacerlo. Por otra parte la campaña de Bush en Medio Oriente está resultando un fracaso total para su gobierno y sobretodo para su posible reelección en los próximos comicios, y bajo la lógica de pensamiento fascista de este grupo, al decir de Noam Chomsky, se impone la necesidad de “destruir algún país”, y no es difícil distinguir cuál ocupará la diana en los próximos meses de campaña electoral. (El recurso fácil diría Chomsky). Por lo tanto no es descabellado deducir que la inclusión de Cuba por 22ª vez consecutiva dentro de los estados terroristas para la Casa Blanca y el anuncio de las brutales y descolocadas medidas contra Cuba sea la manera que ha encontrado Bush y Cia. para apaciguar el descontento de la mafia “mayamera” hacia su política de mano blanda, según ellos, contra el gobierno de La Habana, pero la cosa puede también no ser lo que parece.

Ante semejante panorama sensibilísimo, y conociendo la lógica de procedimiento del gobierno de mi país, era previsible que el mismo adoptara medidas frente a lo que pretende ser una estocada a fondo contra el proceso revolucionario; lo cual tampoco es nada nuevo para nosotros. Si analizamos la trayectoria de la Cuba después de 1959 veremos que está plagada de “pretensiones de estocadas” de esta índole. Y si bien ya no nos espantan también nos ha enseñado a convivir atentos a los movimientos del aguijón que tenemos 90 millas más arriba. Por lo tanto, por rezones obvias, la especialidad de la casa ha sido la estrategia, la táctica, y los métodos de enfrentamiento contra un enemigo que no solo es fuerte sino que tampoco es virtual. Ahora, el detalle distintivo que hace de esta una aparente nueva situación estriba en que la actual administración de la Casa Blanca ha dado muestras más que evidentes de su metodología a la hora de resolver sus conflictos y de procurar sus intereses; ni si quiera se repara ya en el perjuicio que estas puedan significar para su propia población y su propia economía. El poder y el control de ese poder está por encima de todo porque sin él está claro que no podrá sostenerse el programa hegemónico de dominio y sometimiento definitivo puesto en marcha para la gobernabilidad neoliberal del mundo por Washington. Error que la administración de Bush no puede darse el lujo de permitirse.

En reiteradas ocasiones, muy recientes, Fidel ha hecho referencia a la existencia de planes de homicidio contra su persona, además de dejar bien claro que Cuba se enfrentará a momentos muy duros en un futuro escenario muy próximo. La respuesta del gobierno cubano dada a conocer ayer en Nota Oficial a través de la prensa y la televisión, termina resaltando que “en estos instantes la esfera política alcanza su máxima importancia. La tarea fundamental es continuar perfeccionando las tácticas, las técnicas, los métodos y los principios de la guerra de todo el pueblo, y seguir elevando la conciencia revolucionaria, patriótica y socialista de nuestro invencible pueblo. Nos esperan días de trabajo y sacrificio, pero también de gloria y de victorias para nuestra patria heroica”. Vaticinar por ello una intervención militar a Cuba por parte de EEUU de modo sorpresa en los próximos meses podría ser del todo desacertado, porque además el punto primero de las medidas estadounidenses contempla el margen de dos años, pero al mismo tiempo es casi palpable si basamos en experiencias vividas por Cuba en los años 1960 y 1962, cuando gobierno estadounidense y mafia anticastrista convergían en el lado más violento de la política hacia su vecino insular. Además no debemos obviar el caso de Iraq, país bloqueado durante más de una década y luego bombardeado. Para muchos entre los que me cuento no existe ninguna duda de que la intervención a Iraq, entre otras cosas que no son ni fueron nunca secretas para nadie, (hablo de las verdaderas intenciones por la que se hizo esa guerra), está siendo un ensayo de lo que podría ser el escenario de una intervención militar a Cuba, en futuro próximo. En este sentido la resistencia iraquí a la dominación estadounidense puede resultar un indicador tal vez no decisivo pero si significativo.

Por medio de todas las razones expuestas en esta carta es que esta vez me dirijo a los amigos de Cuba y no sólo a los cubanos ya que la unidad es básica y determinante en situaciones de este tipo; es casi evidente que la administración que lidera el imperio hoy día está en un momento delirante y débil, lo cual es un signo de su agotamiento, y este puede que no sea más que el principio de una gran victoria política de nuestro país contra el gobierno de EEUU, pero una fiera belicosa como esta con tanto poder en su mano muy pocas veces puede llegar a ser predecible, y lo que es peor, en un arranque desesperado puede traer consecuencias desastrosas, y sobretodo para Cuba.

Compatriotas que conozco y que no conozco, nosotros sabemos bien que nuestro pueblo sabrá resistir porque ya ha sabido hacerlo en muchas otras ocasiones anteriores, y los que tenemos nuestro pensamiento con ellos, debemos hacer manifiesta la condena en los cuatro puntos cardinales a esta nueva acción de EEUU contra lo que más amamos. Esto es lo que debemos hacer, ahora, ver la manera en que podríamos ayudar a nuestro país ante la inminencia de una palpable intervención militar de EEUU, es algo en lo que deberíamos ir pensando. Ahora más que nunca Cuba nos necesita.

Desde el más profundo sentimiento martiano y anti-anexionista: ¡¡¡Viva Cuba Libre!!!

Adel Pereira González.
12/05/04.

Solidaridad internacional es imprescindible para hacer justicia a los Cinco, ratifica audiencia

Solidaridad internacional es imprescindible para hacer justicia a los Cinco, ratifica audiencia

Antiterroristas
2004-05-11



Ricardo Alarcón saluda a familiares de los Cinco, después de la audiencia.


El apoyo nacional dentro de Estados Unidos y la lucha internacional son muy importantes en el caso de los Cinco, constituyen la única forma de lograr que la injusticia sea corregida en un proceso como este de marcado carácter político, aseguró Leonard Weinglass, abogado del equipo defensor de los jóvenes cubanos condenados a severas sanciones en EE.UU. por luchar contra el terrorismo.

Estas declaraciones fueron hechas en la audiencia pública que, presidida por Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, tuvo lugar este lunes en el Palacio de las Convenciones de La Habana, con la participación de la dirección de nuestro parlamento, diputados, profesores y estudiantes universitarios nacionales y extranjeros, dirigentes de organizaciones sociales e instituciones estatales de la Isla, un grupo numeroso de jóvenes estadounidenses y representantes del cuerpo diplomático acreditado en Cuba.

El presidente de la Asamblea Nacional caracterizó la doble moral del imperialismo yanqui cuando por una parte dice ser un ferviente luchador contra el terrorismo mundial y por otra, no solo protege a los terroristas de Miami sino que condena y somete a inadmisibles vejaciones a Cinco jóvenes dispuestos a impedir esas acciones en contra de los cubanos y del propio pueblo norteamericano.

Explicó a los jóvenes estadounidenses presentes en el encuentro varios ejemplos ilustrativos de los criminales terroristas que hoy viven con total impunidad en la Florida e invitó a leer las actas del juicio en las que la jueza prohíbe a los condenados acercarse en un futuro a los lugares frecuentados por esos individuos de la mafia en Miami, como si ello fuera humanamente posible para hombres sentenciados a cadena perpetua.

Esto, denunció, permite comprender por qué en EE.UU. se hace todo lo posible por impedir el conocimiento público de lo sucedido, pues a toda costa el Gobierno defiende a sus terroristas a quienes considera parte del sistema.

Algún día, afirmó, los norteamericanos tendrán la oportunidad de leer lo que su Gobierno dijo sobre el terrorismo en Miami, la incalificable crueldad y la tortura que han impuesto a esos muchachos, a sus padres, esposas y a las niñas. Algún día se enteraran de la verdad de todo esto. No importa que los poderosos que hoy dominan los medios de comunicación traten de impedirlo y que solo mediante el anuncio pagado en un prominente periódico pudiera plantearse algo de la verdad en ese ámbito de la gran prensa estadounidense.

Habrá que recoger, ironizó, otros 50 mil dólares para ver si publican algo más en The New York Times. En cambio, distinguió la importante oportunidad de continuar utilizando otras vías de comunicación, pues hay numerosos medios alternativos para ello.

Hay que reconocer el esfuerzo y la generosidad de incontables personas y organizaciones en el mundo a favor de los Cinco, mas lo logrado hasta puede incrementarse, exhortó Alarcón.

Para nosotros, planteó, no hay derecho a descansar un momento, porque esos compatriotas y sus familiares están sufriendo esa dura prueba con gallardía y honor por el resto de los cubanos, por el derecho a la vida, a la libertad, y por ustedes también, dijo a los jóvenes norteamericanos presentes en el encuentro, por derecho de ustedes a la vida, a la libertad.

Muchos norteamericanos no lo saben hoy; pero se enteraran mañana, y de eso tenemos que encargarnos todos los representados en esta reunión, agregó.

En esta batalla, sentenció, contamos con la fuerza incontrastable de esos cinco compatriotas, cuya verticalidad, altruismo y heroísmo son la mejor expresión de las virtudes más altas que nuestro pueblo ha sido capaz de generar.

HABLA WEINGLASS

El brutal ensañamiento del sistema judicial norteamericano contra los Cinco cubanos prisioneros en Estados Unidos fue denunciado hoy por el abogado estadounidense Leonard Weinglass.

Al intervenir en audiencia pública parlamentaria, efectuada en el Palacio de Convenciones, Weinglass actualizó sobre el estado del proceso de apelación de los luchadores antiterroristas Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González.

Indicó que tras la vista oral del 10 de marzo último, efectuada por un panel de tres jueces del XI Circuito Federal de Apelación de Atlanta, se está a la espera de una decisión de esa instancia ante el pedido del equipo de abogados de la defensa de un cambio de sede y un nuevo juicio para los Cinco.

El destacado penalista en derechos civiles dijo que este es posiblemente uno de los procesos más largos en la historia judicial estadounidense, el cual ha generado 119 volúmenes de pruebas de más de 70 testigos, y 800 documentos, con unas 50 mil páginas de materiales, presentados ante el jurado.

Luego de mencionar las reiteradas ocasiones en que estos luchadores fueron sometidos a confinamiento en solitario, sin haber cometido alguna indisciplina en la prisión, Weinglass señaló que en este caso se ha incumplido el debido proceso al cual tiene derecho toda persona.

Reiteró el carácter político del proceso y afirmó que la corte federal de Miami no permitió presentar los abundantes elementos sobre la historia de las más de cuatro décadas de agresiones terroristas sufridas por Cuba, fraguadas y organizadas desde el sur de La Florida.

Explicó que precisamente Gerardo, René, Antonio, Ramón y Fernando se infiltraron en las organizaciones extremistas de origen cubano para alertar a la Isla sobre la organización de planes violentos contra el país.

Los Cinco tuvieron éxito en su misión de interceptar planes de ataques, salvar vidas e impedir daños a la propiedad, no obstante lo cual fueron encontrados culpables de 26 cargos, incluidos el de conspiración para cometer asesinato y conspiración para cometer espionaje, apunto.

Subrayó que ellos no fueron a Estados Unidos a poner bombas ni a dañar la seguridad nacional norteamericana, "su labor estuvo dirigida a proteger a su pueblo de acciones violentas", agregó.

Aunque la Fiscalía no pudo probar la culpabilidad de los Cinco, fueron condenados a las penas máximas en todos los cargos, incluidas cadenas perpetuas para varios de ellos, abundó.

Al fundamentar la vulneración al principio del debido proceso, indicó que no se tuvieron en cuenta precedentes judiciales, que recomiendan un nuevo juicio y un cambio de sede. Explicó que Miami es una ciudad peligrosa en la cual no se puede tener una actitud favorable hacia Cuba, debido a ese ambiente de venganza contra la Isla que allí prevalece.

Denunció que en otra acción inusual estos luchadores antiterroristas fueron trasladados a prisiones muy distantes unas de otras, cuando normalmente las personas procesadas en un mismo juicio las ubican en una misma penitenciaria.

También llamó la atención sobre el muro de silencio tendido en la gran prensa norteamericana en este amañado proceso, y el valor de la movilización de la opinión pública estadounidense e internacional para impedir que se cometa tremenda injusticia como esta.

Esta fue una de las raras ocasiones en las que un tribunal estadounidense examina la política exterior del país, abundó, pero reconoció que pese a todo ello el proceso no ha tenido la misma repercusión en los medios que otros litigios de menor relevancia, como el del cantante Michael Jackson o el basquebolista Kobe Bryant.

Además de Weinglass intervinieron en la audiencia otras personalidades como Sergio Corrieri, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Fernando Remírez, viceministro primero de Relaciones Exteriores, y Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento).

CONTRA LA FAMILIA

Familiares de cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos denunciaron también las violaciones que comete el gobierno de ese país del derecho que les asiste de visitar a los prisioneros.

Rosa Aurora Freijanes, esposa de Fernando González, que cumple junto a René González, Antonio Guerrero, Gerardo Hernández y Ramón Labañino, penas que van desde los 15 años de privación de libertad hasta la doble cadena perpetua, expuso los obstáculos que les imponen las autoridades estadounidenses para llegar a las prisiones.

Las visas que les debe otorgar el Departamento de Estado, dijo, son rechazadas o retardadas y se conceden por separado, por lo que quienes logran viajar deben hacerlo individualmente, sin siquiera contar con la ayuda de los funcionarios de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington, a los que se les prohíbe moverse libremente por la nación.

Ello dificulta el movimiento de las madres (de avanzada edad), las esposas y los hijos, que deben trasladarse solos por un país desconocido para poder ver a los prisioneros, llevados después del proceso a cárceles diferentes en poblados apartados de California, Colorado, Wisconsin, Carolina del Sur y Texas.

Ninguna de sus sentencias señala que están impedidos de ver a sus esposas, madres o hijos, que sufren desgarramientos muy grandes en su vida, dijo y consideró que el gobierno estadounidense los está sometiendo a "una crueldad y un castigo innecesario."

Freijanes afirmó que "hay huellas que van a quedar en nosotros" y agregó que las vidas de los familiares de René, Fernando, Antonio, Gerardo y Ramón "son de una constante incertidumbre. Nunca sabemos cuando nos vamos a ver o si los vamos a volver a ver."

Los Cinco, identificados así internacionalmente por los movimientos de solidaridad que luchan por su liberación, fueron acusados y condenados por más de una veintena de cargos, entre ellos los de conspiración y espionaje, que el propio acusador, el gobierno de Estados Unidos, retiró por no haber podido probarlo.

Por su parte Irma Sehwerert, madre de René, reveló que ya no pueden solicitar visas humanitarias para viajar a Estados Unidos y deben acudir a la Sección de Intereses (SINA) de Washington en La Habana por la vía normal, lo que retrasa todavía más los trámites.

Además, agregó, cuando arribamos a los aeropuertos estadounidenses se nos ha retenido hasta tres horas y en las prisiones se nos ha impedido en ocasiones ver a nuestros hijos porque se encuentran confinados sin motivos en las celdas de castigo.

"Como madres mayores vemos el tiempo alargándose cada vez más. La única alegría que tenemos es poder verlos frente a frente, poder estar con ellos y comprobar que se encuentran bien, no solo recibir cartas. Consideramos este castigo injustificado", subrayó.

Aurora García, especialista en Psicología Clínica Infantil, enumeró los daños que en la esfera emocional han sufrido las niñas de Ramón y René, por las ausencias de sus padres. Abogó por la posibilidad de que la pequeña Ivette visite a René y no se añada más dolor al que ya existe.

El diputado Ramón Pez Ferro, al frente de la Comisión de Relaciones Internacionales, informó acerca del creciente apoyo mundial en el ámbito de los parlamentos y Sergio Corrieri, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, dio cuenta de la actividad desarrollada por el movimiento de solidaridad con nuestro país integrado por cerca de 1 900 asociaciones y grupos de amistad en 140 naciones de los cinco continentes que han hecho suyo el combate por la liberación de los Cinco.

También intervinieron varios diputados, quienes refirieron las acciones realizadas por las comisiones que integran y por las diferentes organizaciones sociales en la Isla.

Fernando Remírez de Estenoz, viceministro primero de Relaciones Exteriores, resaltó la labor de las misiones diplomáticas cubanas en el exterior a favor de la causa de los Cinco.

Subrayó que son de esperar nuevas arbitrariedades y violaciones contra estos prisioneros políticos como parte de la escalada agresiva del imperio yanqui contra nuestro pueblo. La lucha por la liberación podrá ser larga, pero estamos seguro que obtendremos la victoria. Ninguna medida, concluyó, podrá amedrentarnos ni quebrantar su firmeza.

Denuncian en España medidas contra Cuba

Denuncian en España medidas contra Cuba

PL
2004-05-12


De fascista calificó hoy la embajadora de Cuba en España, Isabel Allende, las nuevas medidas contra su país anunciadas por el gobierno de Estados Unidos para tratar de estrangular la Revolución.

En una conferencia de prensa convocada en la sede diplomática de la Isla en esta capital, Allende fustigó severamente lo que dijo es una nueva agresión contra los cubanos de dentro y de fuera del país antillano.

No hay otra palabra, señaló, que identifique la escalada criminal de la agresión contra un pueblo que tienen bloqueado económicamente hace más de 40 años sin que lo hayan podido doblegar.

Enumeró algunas de las medidas anunciadas por la Casa Blanca como la restricción de viajes a Cuba de ciudadanos estadounidenses, que violan groseramente los derechos humanos no sólo de quienes viven en la Isla sino también de los cubanos radicados en Estados Unidos.

Denunció que se trataba de un nuevo y peligroso paso en la guerra económica contra Cuba, como se expresa en el hecho de que incluso han designado a un funcionario para lo que han denominado transición política.

En consecuencia a la gravedad de los acontecimientos, expresó, Cuba enfrenta esa agresión por la supervivencia del país, de su Revolución, como quedará demostrado en una marcha multitudinaria que se realizará el viernes próximo en La Habana

Cuba y Estados Unidos: Se recrudece el bloqueo

Cuba y Estados Unidos: Se recrudece el bloqueo

Lisandro Otero, Premio Nacional de Literatura de Cuba
2004-05-12


En noviembre de 1805 Thomas Jefferson dijo al ministro inglés en Washington que Estados Unidos estaría dispuesto a una guerra con España para apoderarse de la Florida y de la isla de Cuba. Esa fue una de muchas gestiones emprendidas por el patricio para anexionarse el territorio cubano. Recomendó a Madison, su sucesor, que hiciese un pacto con Napoleón (entonces ocupante de España), para que le entregara Cuba a cambio de dejarle las manos libres para una expansión imperial francesa en América del Sur. Los hacendados cubanos, temerosos de una posible abolición de la esclavitud, formaron el Club de La Habana, que se reunía en casa del opulento Miguel Aldama, con el fin de promover la anexión a Estados Unidos. Pretendían repetir lo ocurrido en Tejas.

Son sólo antecedentes de la voracidad imperial que ha motivado el choque entre Cuba y Estados Unidos en los últimos cuarenta y cinco años. La identidad nacional se fue perfilando y profundizando a lo largo del siglo diecinueve y recibió un impulso decisivo con la obra y la prédica de José Martí. Pero los anexionistas no han cesado en su ambición de verse sometidos a una cultura y una lengua extrañas por algunos mendrugos de recompensa. Hoy, continúan en Miami, su tarea de subordinación.

En Cuba, el ataque al Moncada por un grupo de jóvenes revolucionarios influidos por las ideas martianas, marcó el inicio de la independencia definitiva. En 1961 el Presidente Kennedy, tras el fracaso de la invasión por Playa Girón, decretó lo que los norteamericanos llaman embargo y los cubanos, bloqueo. La Cuban American National Foundation fue la continuadora, en Miami, de los esfuerzos del Club de La Habana y los Aldama: la desaparición de la soberanía cubana y el sometimiento absoluto a Estados Unidos. Tienen dos grupos de apoyo en la Florida y New Jersey, pero sus contribuciones han mermado en los últimos tiempos. Una nueva generación de cubano-norteamericanos se muestra menos ansiosa de ejercer la venganza, de tomar represalias al retornar a un territorio que ya no consideran como suyo.

Las recientes medidas del gobierno de Bush de limitar las remesas, los encuentros familiares y los viajes a Cuba, de reducir el gasto posible de los visitantes aspiran a crear las condiciones para un colapso. Los gobiernos de México y España ya se han opuesto a este propósito injerencista.

Estas medidas no son nuevas. La CIA ha volcado millones de dólares en su tarea de subversión y sabotaje para derrocar al gobierno cubano. Muchos exiliados se han enriquecido con estas contribuciones de las cuales se han apropiado, en numerosas ocasiones, desviándolas de sus fines. En 1992 se promulgó la Cuban Democracy Act que prohíbe a negocios subsidiarios de compañías norteamericanas comerciar con Cuba. En 1996 la Ley Helms Burton otorgó el derecho a demandar judicialmente a inversionistas extranjeros que hiciesen uso dentro de Cuba de bienes nacionalizados. Sin embargo, en ese lapso las relaciones comerciales con China y Vietnam, países igualmente regidos por sistemas socialistas, se fueron normalizando con un ritmo creciente.

En Naciones Unidas cada año se somete el bloqueo a Cuba a una votación que siempre derrota el propósito anexionista de los exiliados. En 2001 el voto fue de 167 estados en contra y solamente tres a favor. Fuentes militares estadounidenses han declarado públicamente que Cuba no constituye un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos. En la Organización de Estados Americanos, que fue bautizada alguna vez como el Ministerio de Colonias de Estados Unidos, treinta y dos estados se han opuesto al bloqueo. En 2002 un grupo de cuarenta y ocho ex senadores del Congreso de Estados Unidos hizo una declaración pública oponiéndose al embargo. Los estados norteamericanos productores de bienes agrícolas se han opuesto a la continuidad del inútil cerco contra Cuba, deseosos de continuar un incipiente comercio que les ha resultado sumamente ventajoso.

El gobierno de Bush, con el mismo manto simulador con el cual llevó la agresión a Irak “para implantar la democracia y la libertad”, dice oponerse a la “dictadura” cubana. No fue eso lo que impidió a Estados Unidos tener excelentes relaciones con Pinochet, Ferdinand Marcos, Mobutu, Suharto, Batista, Trujillo y Somoza. En Cuba el pueblo se muestra cada vez más unitario en torno a su gobierno y reconoce los extraordinarios avances en materia de salud, educación cultura y deportes, demostrables estadísticamente con cifras avaladas por organismos internacionales. La calidad promedio de la vida, hoy, pese a las restricciones del bloqueo, es muy superior a la que se tenía en el momento de la caída de la dictadura batistiana. Por ello estos nuevos obstáculos no impedirán continuar el camino que los cubanos decidieron otorgarse en 1959. Solamente una voluntad indestructible, como la de Fidel Castro, ha sabido soportar durante tantos años el embate persistente del imperio y evadir obstáculos resistiendo las consecuencias de esta guerra no declarada.

gotli2002@yahoo.com